sábado, febrero 24

Seis tostadas con huevos que no son Benedict | El Comidista | Gastronomía

Te lleva al mismísimo EstambulClaudia Polo

Si existe un rey del desayuno, es el huevo. ¿Con qué otra cosa soñamos encontrarnos en la mesa al levantarnos, sino es con él? A mí se me aparece en sueños una tortilla de patata recién hecha o unos huevos Benedict con su salsa holandesa todavía templada… ¿Dónde hay que firmar? El problema de estos antojos es que no son la cosa más sencilla y rápida de preparar nada más despertarse. Con el paso del tiempo, y mi creciente obsesión por los huevos en la primera comida del día, he ido desarrollando capacidades especiales para prepararlos de mil formas diferentes.

El formato tostada es infalible: fácil de comer con las manos, saciante y completo, además de muy versátil. He hecho una selección de mis favoritas para que no pases ni una mañana más sin saber qué preparar para desayunar. Tostadas con huevo que puedes hacer casi cada día, resultonas y muy sabrosas, algunas que tardan apenas un momento y alguna otra que requiere unos minutos más. La variedad la aportan las multitud de formas que puede adoptar el ingrediente que nos atañe: revuelto, frito, escalfado, en tortilla, roto, cocido… Las hay para todos los gustos, ¡e incluso para los que no perdonan el dulce!

De huevos revueltos con sobrasada

Los mejores huevos revueltos del mundo se hacen a fuego medio-bajo, sin parar de remover con una espátula de silicona, impidiendo que se cuajen en la base de la sartén. Si consigues tener la paciencia necesaria, pocas cosas podrán mejorar tu desayuno. Termínalos con pimienta negra recién molida y una nuez de mantequilla. Una forma de tunearlos es añadirles algún ingrediente extra: yo suelo cortar unos trozos del queso que tenga a mano y ponerlos antes de retirar los huevos del fuego. Últimamente aprovecho que compré sobrasada para añadirla y disolverla mientras se cocinan en la sartén; el resultado es espectacular.

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Para hacerlos bate tres huevos en un cuenco y añade un poco de sal. Vierte los huevos en una sartén fría y pon el fuego a una potencia más baja que la media -sobre nueve, al tres o al cuatro- y empieza a remover. En un par de minutos empezará a espesar, si cuaja en algún punto ensáñate con la espátula para que se rompa. Corta una rodaja de sobrasada y añádela en trozos pequeños cuando los huevos aún no estén cocinados del todo. Remueve un par de minutos más, hasta que tengan una textura cremosa que pueda cogerse con cuchara y sírvelos sobre pan tostado, con un poco de pimienta negra recién molida.

Así se despierta cualquiera de otra formaClaudia Polo

De ensaladilla de huevo

Esta puede prepararse con antelación y guardarla en un táper en la nevera. Por la mañana solo hace falta tostar una rebanada de pan –mis favoritas para esta tostada son las de tipo alemán de centeno– y disponer una capa generosa de ensaladilla de huevo por encima. Es fresca, saciante y muy adictiva.

Cuece cuatro huevos durante 10 minutos, pásalos por agua fría para cortar la cocción y pélalos. Pícalos en trozos pequeños y mézclalos en un cuenco con cinco pepinillos, ¼ de cebolleta, una cucharada de alcaparras y eneldo fresco picados. Añade tres cucharadas de mayonesa, una cucharada de mostaza de Dijon, un poco de salsa Perrins y tabasco. Corrige el punto de sal y guarda cubriendo con film.

De huevos turcos

El plato original es una opción genial para servir en cualquier aperitivo, comida con amigos o reunión familiar. Se pone al centro, se calienta pan de pita en una sartén y a untar. Su versión en tostada es algo más sencilla, pero igual de completa: en un mismo bocado encuentras la cremosidad del huevo, la acidez del yogur, el punto picante del ajo crudo y el aporte aromático de la mantequilla con pimentón. Además, en el tiempo que tardan los huevos en cocerse, tienes preparados el resto de elementos.

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Empieza cociendo en agua hirviendo un huevo durante cinco o seis minutos. Mientras tanto mezcla tres cucharadas de yogur griego con medio diente de ajo rallado, dos cucharadas de zumo de limón y un poco de sal. En una sartén pequeña coloca dos cucharadas de mantequilla. Cuando esté fundida y empiece a burbujear retira la sartén del fuego y añade media cucharada de pimentón de la Vera y un poco de cayena molida. Tuesta el pan y coloca la salsa de yogur encima, el huevo pelado y partido por la mitad y termina con la mantequilla de pimentón, sal y unas hojas de eneldo o perejil.

Tortilla vaga de mejillones y perejil

Hay veces que una se levanta sin fuerzas para darle la vuelta a la tortilla, menos mal que la tortilla vaga está para facilitarnos la vida y no poner obstáculos en nuestra preparación del desayuno. Para hacerla es importante disponer de una sartén pequeña y antiadherente: pequeña si queremos tortillas redondas individuales y antiadherente porque sino será difícil deslizar la tortilla sin romperla ni doblarla.

Bate dos huevos con un poco de sal y calienta la sartén con un poco de aceite a fuego medio-alto. Vierte los huevos y remueve con una espátula como si hicieses huevos revueltos; cuando esté medio cuajado deja de remover y espera unos segundos para que la base cuaje del todo. Retira del fuego y coloca unos buenos mejillones en escabeche y un poco de perejil picado encima, desliza la tortilla sobre una rebanada de pan tostado y termina con pimentón de la Vera, sal en escamas y aceite de oliva virgen extra.

De huevo frito en mantequilla y miso

Ya que te pones a hacer un huevo frito o a la plancha, ¿por qué no aprovechar para darle un sabor diferente? Si nunca has probado a freír un huevo en mantequilla, te recomiendo la experiencia; si además mezclas una cucharadita de miso en la misma sartén, la combinación gana todavía más.

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Funde dos cucharadas de mantequilla en una sartén a fuego medio, y mézclalas con una cucharadita de miso (es mejor hacerlo en una taza o cuenco, para que la sartén no se ralle). Devuelve la mantequilla fundida a la sartén y ponla a fuego medio-alto. Casca el huevo y deja que se cocine la clara sin tocarlo, colócalo sobre una rebanada de pan tostado, vierte la mantequilla que quede por encima y termina con unas semillas de sésamo.

El café es imprescindible, por supuestoClaudia Polo

De tortilla de chocolate

Suena a recena improvisada al llegar a casa a las tres de la mañana, pero prometo que es una combinación ganadora: mi madre solía hacérnosla algún sábado o domingo por la mañana y en casa nos encantaba añadirle un poco de azúcar glas por encima. Ella picaba chocolate muy pequeño y lo añadía dentro al hacer la tortilla, con lo que quedaba dentro, pero he visto recetas que mezclan el huevo batido con chocolate fundido, consiguiendo una tortilla de color marrón oscuro.

Yo replico la de mi madre y le añado, ya en el plato, unas frambuesas o arándanos frescos. Bato tres huevos con una pizca de sal y media cucharada de azúcar, los vierto en una sartén a fuego medio-alto con un poco de mantequilla y remuevo bien, como si hiciese una francesa común. Cuando está casi hecha dejo de remover y dejo que se cuaje la base, mientras coloco un par de onzas de chocolate negro picado muy fino en el centro. Cierro la tortilla y la sirvo sobre pan, brioche, a ser posible: en este caso a mi no me gusta dejar muy crudo el huevo, pero lo dejo a gusto del cocinero.

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