sábado, julio 20

Las “croquetas de paella de chorizo” del supermercado de Marks & Spencer calientan las redes sociales | Gastronomía: recetas, restaurantes y bebidas

Es complicado de ver, pero en ocasiones una patada a las tradiciones gastronómicas del calibre de la propinada por las “croquetas de paella de chorizo” del supermercado de la cadena británica Marks & Spencer esconde en realidad una declaración de amor. Solo una pasión desatada por la cocina española puede concentrar tres platos en uno solo: croquetas, arroz de paella y chorizo. Cocina fusión. Fusión nuclear, se entiende.

La cadena ha incluido en sus propuestas de delicatessen, las que presenta bajo la marca M&S Food Collection. Master Deli, una bandeja con seis croquetas gigantes de forma más bien cuadrada y aplanada. Asegura en la etiqueta que están “hechas a mano en España con arroz de paella, chorizo ahumado, azafrán y bechamel cremosa”.

Hay que indagar de modo más puntilloso para comprobar la veracidad de lo prometido. En primer lugar, no se indica el menor rastro del lugar de España donde supuestamente se habría perpetrado el crimen. Quizá para evitar posibles ataques. Se asegura que es ese el país de origen, pero como fabricante se señalan dos códigos postales en Chester (Inglaterra) y Ravensdale (Irlanda).

En cuanto a los ingredientes, se desvelan al leer lo que la etiqueta denomina como “nombre completo del producto”: “Seis croquetas rellenas de arroz, pimientos rojos y verdes, salchicha de cerdo (chorizo) y una salsa de tomate con base de leche, todo empanado con pan rallado”. La descripción parece confundir la croqueta como resultado último de la mezcla y moldeado de esos ingredientes y la croqueta como recipiente imaginario donde se meten —a presión— siglos de historia culinaria española.

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Incidente en las redes y en la embajada

Fue el periodista británico afincado en España Simon Hunter el primero en lanzar la alarma en las redes sociales cuando alguien le puso en alerta. Un usuario había visto el producto en la tienda, y lo expuso al escarnio. Hunter fue el responsable durante años de la versión en inglés del diario EL PAÍS. Es un profundo conocedor de la realidad española y hoy contribuye con su firma desde Madrid en varios medios del Reino Unido —entre ellos, el prestigioso The Times—. En su cuenta de X (antes Twitter) advertía de la tremenda tormenta que M&S podía acabar provocando. “NO NO NO”, se limitaba a escribir, con la imagen de las croquetas. Más de 30.000 personas se hacían eco de la advertencia.

“Deberíamos contraatacar vendiendo fish and chips [el clásico inglés de pescado rebozado con patatas fritas] empapado en té, o algo similar. ¿Alguna idea?”, respondía a Hunter Héctor Quiñones desde su cuenta. “¿Hecho en España? Rodeados de Guardaespaldas, supongo”, ironizaba un usuario llamado Ian.

Las redes, con la participación también de usuarios ingleses, se debatían entre calificar el invento de apropiación cultural o puro terrorismo gastronómico.

Era una polémica tan irresistible como para que el embajador del Reino Unido en España, Hugh Elliot, entrara de lleno. “Chorizo, ¡sí! Paella, ¡sí! Croqueta, ¡sí, sí! ¿Todo junto? M&S, ¿qué habéis hecho?”, escribía en las redes.

Era una expresión de lo que se define como “síndrome de Estocolmo”, aunque Elliot viva en Madrid. El diplomático, contagiado por el arrebato popular, cargaba contra la cadena británica. Enseguida, sin embargo, plegaba velas. “Quizás simplemente tenga hambre, pero ¿qué te parece si las probamos, Simon?”, proponía a su compatriota periodista. “Todavía tengo que probar algo del supermercado de M&S que no me haya encantado. Quién sabe. Igual nos tenemos que comer también nuestras palabras…”

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Como todo lo que tiene que ver con el paladar admite discrepancias y debate, entraba en la discusión alguien con pedigrí para opinar: Omar Allibhoy, el chef que trabajó con Ferran Adrià en elBulli y triunfó con su Tapas Revolution por todo Londres.

Omar ha colgado en X un video en el que se acerca a Marks & Spencer a comprar las croquetas y las prepara en el horno de su casa. Acompañado de un buen tinto, se dispone a probarlas recién salidas del horno: “Hmm, buen sabor. Cremoso. Notas la bechamel. El chorizo también, aunque no sea el sabor dominante. Y la paella está allí. Está muy lograda, no te puedes quejar”, dice con una carcajada.

Hasta el diario The Times llevaba a portada el escándalo de las croquetas este miércoles. “Ay caramba! (sic) How Spanish are your croquetas” (Ay caramba, cuánto de españolas son tus croquetas), titulaba, sin aclarar en qué región, exactamente, se utiliza la expresión “Ay caramba”. O si es más portuguesa que española, pero eso sería entrar en otro terreno diplomático resbaladizo.

Es normal que los puestos callejeros de Londres en los que se ofrece paella incorporen la variedad con chorizo, por mucho que algunos españoles se sigan enrabietando cuando lo ven. Es su particular vendetta, como la de los italianos es la piña en la pizza. Las declaraciones de amor pueden también ser interpretadas como declaración de guerra.

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